Entre los posibles planes que llevábamos apuntados para hacer en La Mauricie estaba el de llegar a las cascadas Waber. Era todo un pedazo de excursión para ocupar el día entero, pero nos daba un poco de aprensión porque primero había que remar a lo largo del lago Wapizagonke como dos horas hasta su extremo norte y luego hacer una caminata de otra hora más hasta llegar a las cascadas. Y por supuesto, deshacer el camino para volver.

Viviendo en Luque decidi salir a las 06:00hs, as podr llegar para las 07:00hs, hora en la cual la oficinas p paraguayas abren sus puertas. Para su sorpresa el sal ya estaba bastante lleno, sin asientos disponibles. Le correspondi el n de atenci 164, se enter que las personas ya llegan a partir de las 05:00hs de la ma para reservar los primeros lugares y no perder as toda la ma y si es posible no perder el resto de la jornada laboral..

La elegancia y precisi formal de su escritura, acompa a menudo por un rayano en el fanatismo cuando trata asuntos pol o ideol ejerce una poderosa seducci sobre sus lectores.Embriagado por su propio discurso Vargas Llosa traspasa con absoluta desaprensi los l de la ficci se interna en el an pol y all en ese terreno resbaladizo y por momentos traicionero, descerraja a diestra y siniestra afirmaciones atrabiliarias cuando reacciona ante fen o ideolog pol que se encuentran en las ant de sus creencias.Por eso, el colombiano C Gaviria, quien fuera Secretario General de la OEA antes de que, bajo la conducci de Luis Almagro, esta instituci se hundiera en imborrable ignominia, dijo que veces al leer a don Mario tengo la impresi de que su capacidad de an pol es proporcionalmente inversa a sus logros literarios, y deber o con m frecuencia el refr que a todos nos ense de chicos: a tus zapatos (Cf. El Pa Espa 18 junio del 2000)Jam objetar que Vargas Llosa manifestase libremente sus opiniones pol o, como hubiera dicho su amigo Octavio Paz, sus ocurrencias algo que es preciso distinguir de las ideas. Pero el aire pontifical con que las emite si fueran el producto de un minucioso an y la complicidad de quienes la reciben y reproducen por los medios hegem convierten en verdades irrefutables un ejercicio groseramente propagand por el cual el narrador se convierte en fabulador.La reciente entrevista concedida a un periodista del diario La Naci de Buenos Aires el pasado 25 de marzo, en ocasi de su visita a este pa para participar en el VIII Congreso Internacional de la Lengua Espa a celebrarse en C lo comprueba sin atenuantes.