Se mete en el cubículo donde se homenajea a La Menesunda, su ambientación de 1965 para el Instituto Di Tella. La obra es: una cama matrimonial con sábanas revueltas, algunos cuadritos, una cómoda, un ventilador y una pareja de humanos haciendo como que nadie los ve. Los humanos no están, es día libre para los actores.

Los it boys existen y aunque sus perfiles distan del fen femenino, no se quedan atr Son referentes con igual exposici sobre todo en las redes sociales y en las revistas. Llevan la moda como pocos y, aunque se definen por su estilo elegante, original y hasta osado, son it por el que lograron en lo suyo. Atractivos, dandies online, seducen por lo que representan entre los fashionistas: modelos, algunos devenidos actores, blogueros, empresarios.

Luego están los grupos de solo chicas, que adoptan una actitud rebelde, no cantan canciones bonitas con coros agradables ni visten con trajes de princesa. Como The Raincoats, formado en el 77 por Ana da Silva y Gina Birch (y que siguen publicando discos y haciendo giras, como entonces). En una entrevista explicaban así a Greil Marcus, autor del libro ‘Rastros de carmín’, por qué ellas quisieron siempre distanciarse de la tradición del rock: «El tema fundamental del rock and roll es la relación entre mujeres y hombres.

El f uruguayo pas de ser un espect deportivo, a un comunicador de estr y violencia. Una de las causas separatistas en nuestra sociedad, e incluso de control social. Porque todos los asuntos medi que giran en torno al mismo, tales como pol reglamentarias, administrativas, disputas legales, y el incremento de los programas period deportivos en todos los medios, ayudan a la distracci de verdaderas noticias relevantes a nivel de inter nacional.

As pretenden manipular el clima. Por si fuera poco, a la posible manipulaci de las mentes humanas y las modificaciones en la ionosfera habr que sumar nuevos efectos negativos. El propio creador del calentador ionosf del proyecto HAARP, Bernard Eastlund, asegura que su invento podr tambi controlar el clima.

No sé si alguna vez se preguntaron qué es lo que hacen, consciente o inconscientemente, para sentirse un poco más extraordinarios dentro de la vorágine de rostros de la que formamos parte y a la cual contribuimos para forjar su uniformidad. Lo extraordinario para algunos puede ser la constitución familiar, la particular mirada de un hijo. Sin embargo, el acto de llevar a ese hijo a la plaza y ver cómo muchos otros padres están ejecutando la misma actividad nos vuelve a meter dentro de la vorágine.